Musicoterapia aplicada a SR

A la hora de diseñar propuestas didácticas cuyo objetivo sea el trabajo específico con niñas con SR, deberemos tener en cuenta las necesidades concretas que éstas presentan y que hemos esbozado anteriormente. Recordamos en este punto que la musicoterapia debe ser sistemática y responder a objetivos precisos planificados con anterioridad, de manera que el desarrollo de la actividad tenga una direccionalidad intencional y facilite su evaluación posterior. En este sentido, Lacarcel nos advierte de la importancia de tener en cuenta esta idea:

No es por tanto conveniente dejar que libremente se pase horas escuchando música aislado del mundo circundante. El objetivo que perseguimos en las sesiones es el de que, a través de los sonidos, el movimiento, la música, podamos penetrar en el mundo interior de los autistas [...], produciendo fenómenos regresivos que nos sirvan de orientación para una adecuada atención. (Lacarcel Moreno & Universidad de Murcia, 1995)
 Por tanto, centraremos nuestra atención en establecer dichos objetivos. Para ello, distinguiremos las necesidades detectadas en estas niñas atendiendo a tres aspectos del desarrollo: la comunicación, la cognición y la motricidad. Las propuestas didácticas estarán condicionadas por estos tres aspectos, pero su carácter interdependiente hará que las actividades trabajen más de uno.

a.      Desarrollo cognitivo


En este nivel nuestros objetivos irán encaminados hacia el trabajo de cada uno de los subprocesos básicos que conforman la cognición, esto es, la atención, la percepción y la memoria.  Para el primero de ellos, utilizaremos fundamentalmente la música como estímulo, teniendo en cuenta el interés que muestran estas niñas ante los estímulos sonoros, como apunta Lozano.

Las niñas con el Síndrome de Rett son receptivas y discriminan los sonidos musicales, por lo que la musicoterapia ha sido particularmente eficaz para captar su interés [...]. El terapeuta capta el interés de la niña y produce un estado de alerta al encontrar ritmos y sonidos con los que jugar. (Lozano, Ferreras, Gomariz, & Bogdanovitch, 2010b)
Respecto a la percepción, también utilizaremos la música como estímulo, aunque en este caso como trasmisora de un mensaje codificado y no sólo como una llamada de atención. Así, trataremos de que la niña sea capaz de discriminar entre diferentes estímulos y sus significados asociados. Esto está muy relacionado con el tercer subproceso, el de la memoria, pues la niña necesitará almacenar dicha asociación para poder utilizarla en otros momentos. Todo esto se puede concretar en actividades como el aprendizaje de canciones sencillas que requerirán la activación de todos los subprocesos cognitivos.

 

b.     Desarrollo sensoriomotor


En relación con la motricidad, nuestras actividades perseguirán la consecución de dos objetivos principales. Por un lado, la utilización funcional de las manos, previniendo los movimientos estereotipados como el “lavado de manos”, que les dificultan la realización de actividades que impliquen algún tipo de manipulación de objetos. En este sentido, serán apropiadas aquellas actividades que requieran algún tipo de manipulación instrumental elemental. Los instrumentos más apropiados serán los del tipo maraca o sonajero, que permitirán trabajar el agarre, así como los membranófonos (pandereta, tambor, etc.), que trabajarán el golpeo. Aunque en menor medida, debido a su grado de dificultad, también podremos utilizar idiófonos (xilófono, marimba, etc.), que favorecerán el desarrollo de la pinza. Por otro lado, nuestro segundo objetivo será la atenuación apráxica, tratando de que eleven su nivel de control motor, lo que les permitirá una mejor interacción con su entorno. Para ello, las actividades que se propongan deberán demandar de estas niñas una respuesta motora concreta ante un estímulo determinado. Esto favorecerá que éstas necesiten planificar de antemano el movimiento requerido. Por ejemplo, podremos utilizar canciones motrices, en el sentido que hemos comentado de utilizar la música como estructura, de manera que la niña interactúe motrizmente dentro de estas.

 

c.      Desarrollo comunicativo


Respecto a la comunicación, nuestros esfuerzos también irán encaminados hacia un doble objetivo. Por un lado, y conociendo el interés que muestran estas niñas por el sonido, lo utilizaremos como estímulo comunicativo, enriqueciendo los sistemas de comunicación aumentativa o sustitutiva, asociando a cada imagen un elemento acústico relacionado. Por el otro, utilizaremos la improvisación musical apuntada anteriormente como mecanismo de comunicación no necesariamente verbal. Para ello, nos serán útiles canciones en las que la niña pueda interactuar, bien golpeando algún instrumento en determinados momentos, bien realizando gestos corporales, como señalar entre varias opciones, tanto con la mirada como con la mano. El objetivo último será que la niña experimente el acto comunicativo con otra persona y que obtenga resultados estimulantes y emocionalmente positivos de ello, despertando de esta manera el interés por relacionarse con los demás.

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